Reconocimiento al trabajo de tantos años

                        Luisa Pereda

Que te puedo contar…

En diciembre 2003 llego a la clínica por una suplencia de 15 días. Fueron pasando los días, meses y años, exactamente 16 años, los cuales me dejaron hermosos recuerdos y anécdotas.

Conocí muchos abuelos que tenían ese encanto que hacían que tus 8 hs se pasaran volando. Tuve muchas experiencias lindas que guardo en mi corazón. Abuelos que tenían muchas mañas y que te hacían cómplice de ellos, cosa que yo disfrutaba mucho.

La ropa y la comida eran sus cosas preferidas, el mate era sagrado para los que tomaban.

Al ingresar un residente tratábamos de continuar sus costumbres hasta que de a poco los llevábamos  a la rutina de la casa. Tanto es así que una Sra. que entró, los jueves antes de la pasta tenía que tomar sopa, sino le daba, no comía. La sopa se hace siempre para la noche pues ella tenía que tomarla al medio día, como me costó acostumbrarme, jajaja. Otra Sra. si había sandia de postre pues debía comer primero la sandia y después el almuerzo y así un millón de anécdotas.

También nos han dejado herencias, una Sra. ingreso jugando un 5 de oro, después de 6 años cuando físicamente ya no estaba, seguimos hasta el día de hoy jugando sus números. Nunca sacamos un mango, pero no podemos dejar de jugarlo, jajaja.

Un día el socio de la empresa  dijo sale cordero a las brasas, y se hizo parado en el medio del patio,  eso fue inolvidable para todos, como la cazuela del 1ero de mayo.

Los bailarines nunca faltaron, ellos siempre dispuestos para todas las actividades, disfrutan todo al máximo.

Fue lindo ser cómplice de todos y todas porque no solo aprendes a quererlos sino que tienen mucho para enseñarte. 

Mimarlos, cumplirles las mañas, respetarlos, cuidarlos, aprender de ellos, durante todos esos años me brindó mucha sabiduría.

 

Gracias por tanto…

Luisa Pereda

Reflexión de Uruguay un residente que hace años vive en nuestra casa

Compañeros, familiares y amigos

 

Cuando se hace referencia a un lugar cómo el que vivimos algunos dicen: residencia de ancianos, otros dicen casas de salud ésta forma se refieren a sus funciones básicas, lugar donde vivir y el cuidado de la salud.

En mi caso yo prefiero llamarle hogar, porque así lo siento.

En esta casa convivimos veteranos de distintas edades y estados de salud, he utilizado la palabra convivimos porque vivimos en conjunto, celebramos alegrías y sentimos dolor con los otros y cobramos total conciencia de nuestra condición de viejos, no tengo problema en utilizar la palabra viejo ya que alude a una de nuestras características positivas, hemos vivido. Somos del siglo XX, problemático y febril, como decía Discépolo. En los tiempos que hemos recorrido pasó de todo y cada quién aprendió de las malas y a su vez disfrutó de las buenas, de los buenos momentos que perduran en el recuerdo. Por eso mis queridos, hoy siento que tengo 20 años y algo más de 600 meses. La convivencia con los compañeros y las laburantes que nos ayudan, nos mantienen en la actitud de descubrir algo nuevo.

Esa es la vida.

Salud!!!

Uruguay Ortíz